El ejercicio en la vejez

Completa con la opción correcta en cada caso

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A medida que envejecemos, es normal
fuerza muscular, flexibilidad y equilibrio, pero la actividad física regular ayuda a frenar estos cambios. Caminar
diario, hacer ejercicios suaves de fuerza, estiramientos o actividades como la natación o el baile mejoran la movilidad y reducen el riesgo de caídas, una de las principales causas de lesiones en las personas mayores.
, el ejercicio contribuye a controlar enfermedades frecuentes en esta etapa de la vida, como la hipertensión, la diabetes o el colesterol alto.

El ejercicio también tiene un impacto muy positivo en el bienestar mental y emocional. La actividad física ayuda a reducir el estrés, mejora el estado de ánimo y puede aliviar síntomas de ansiedad o depresión, que a veces aparecen
más frecuencia en esta etapa de la vida. Asimismo, estimula la memoria y la concentración,
favorece la circulación sanguínea y mantiene activo el cerebro. Si el ejercicio se practica en grupo, puede ser una buena oportunidad
socializar y combatir la soledad.
   
   
   
   
   
   

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